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Principales abonos para fertirrigación
| Principales abonos para
fertirrigación
En los enunciados del 1 a 14 se narran las
particularidades de los 12 fertilizantes sólidos más empleados en
fertirrigación, más las correspondientes a los 2 fertilizantes líquidos
de uso más difundido (sin considerar los ácidos minerales nítrico,
fosfórico y sulfúrico).
CE de los principales abonos para fertirrigación
Sus valores de CE han sido determinados en laboratorio utilizando
agua pura desionizada y concentraciones de abonos que abarcan los
rangos reales empleados en fertirrigación, es decir, cantidades muy
bajas de fertilizante en agua, las cuales han sido establecidas
mediante balanza analítica de 0.0001 g de precisión. Cada agua de
riego presenta una composición distinta que interfiere, en mayor o
menor medida, en los incrementos de CE ocasionados por la adición de
fertilizantes.
Los valores de CE presentados no pueden ser trasladados
directamente como aumentos de CE previstos en un agua de riego
determinada, ya que éstos dependen directamente de factores
intrínsecos del agua de riego, principalmente de su fuerza iónica y
del tipo de iones presentes. En cualquier caso, estas curvas sí pueden
emplearse de modo orientativo o aproximado y sirven para comparar los
niveles de salinidad inducidos por cada fertilizante estudiado.
Para poder establecer este tipo de comparaciones, resulta
interesante tener en cuenta las equivalencias nutritivas de cada uno
de los fertilizantes referidos, las cuales quedan recogidas en el
cuadro 1. Por ejemplo, una misma cantidad de nitrato amónico
proporciona más del doble de nitrógeno que el nitrato cálcico. Cuando
se persigue la dosificación exclusiva de este nutriente y los
incrementos de CE pueden ser limitantes del cultivo, es preciso tener
claro las cantidades relativas de cada abono necesarias para cubrir
los requerimientos nutritivos de la plantación.
Fertirrigación. Particularidades de empleo de cada fertilizante
- Nitrato amónico 33.5% N: es el conocido 33.5, quizá el
abono sólido más empleado en fertirrigación, con la mitad de su
nitrógeno en forma nítrica y la otra mitad en forma amoniacal. Sin
embargo en hidroponía su utilización se reduce al empleo de dosis muy
pequeñas. Esto es debido a la fitotoxidad del ion amonio (NH4+). Esta
forma nitrogenada es directamente asimilable por la planta y, en la
zona del sureste español, por encima de 0.5 mM en la solución
nutritiva ya puede presentar problemas de toxidad, por ello en cultivo
hidropónico sólo se utiliza nitrato amónico en situaciones de gran
demanda de nitrógeno. Sin embargo, para el cultivo en suelo es un
fertilizante cuyo empleo ofrece muchas ventajas, es acidificante, de
gran riqueza y la forma amónica es retenida por los coloides del suelo
(minimizando las pérdidas por lavado del perfil) y es absorbida por la
planta a medida que se transforma en ion nitrato mediante el proceso
de nitrificación realizado por bacterias nitrificantes. La CE de una
solución de nitrato amónico de 0.5 g/l en agua pura es de 850 mS/cm,
es decir, provoca aumentos de CE elevados.
- Urea 46% N: es el fertilizante nitrogenado de mayor riqueza,
con un 46% de nitrógeno en forma amídica, que debe pasar a ion nitrato
para ser absorbido por el cultivo. No se emplea en cultivo hidropónico,
pero sí es muy utilizada en fertirrigación de cultivos en suelo, donde
se transforma en la forma nítrica tras un paso intermedio por la forma
amoniacal. Estas transformaciones son dependientes de múltiples
factores tales como humedad, temperatura, tipo de suelo, contenido en
materia orgánica, etc., lo que origina no tener totalmente controlado
su grado de aprovechamiento en la nutrición del cultivo. Durante su
proceso de fabricación puede quedar contaminada por un compuesto
fitotóxico denominado biuret. Este, como norma general, debe ser
inferior al 0.3% para su empleo en fertirrigación. Desde el punto de
vista de la CE, constituye una muy ventajosa excepción, al ser una
forma orgánica no disociada en disolución, no provoca aumento alguno
de la CE al adicionarla al agua de riego.
- Nitrato potásico 13-46-0: constituye la fuente potásica más
utilizada en fertirrigación. Frecuentemente se cubren las necesidades
de potasio con el uso exclusivo de este fertilizante. Una disolución
de 0.5 g/l en agua pura presenta una CE de 693 mS/cm, es decir,
muestra incrementos de CE relativamente elevados.
- Nitrato cálcico 15.5% N y 27% CaO: es un fertilizante muy
empleado en fertirrigación. El suministro de cantidades de calcio
adicionales a las presentes en el agua de riego resulta a veces
beneficioso ante excesos relativos de sodio (para prevenir la
degradación de la estructura del suelo) y de magnesio o para prevenir
fisiopatías ocasionadas por deficiencia cálcica tales como el blossom
end rot (podredumbre apical) de tomates, pimientos y melones, el
tipburn de lechugas o el bitter pit de manzanas. Una pequeña parte de
su nitrógeno (alrededor del 1%) está en forma amoniacal, y puede ser
suficiente para cubrir las exigencias de esta forma nitrogenada en
situaciones de gran demanda en cultivo hidropónico. El mayor
inconveniente de este fertilizante es su precio. Una disolución de 0.5
g/l presenta una CE de 605 mS/cm, muestra niveles medios de incremento
de CE.
- Nitrato de magnesio 11% N y 15.7% MgO: abono empleado sólo
ante situaciones de potencial carencia de magnesio; su empleo no está
muy difundido. Una disolución de 0.5 g/l presenta una CE de 448 mS/cm,
es decir, muestra incrementos de CE bajos.
- Sulfato amónico 21%N y 58% SO3: abono empleado en
situaciones de potencial carencia de azufre, es acidificante y su uso
en hidroponía está muy limitado por lo anteriormente referido respecto
al ion amonio. Una disolución de 0.5 g/l presenta una CE de 1033 mS/cm,
es decir, provoca aumentos de CE extremadamente altos (además de
mostrar una riqueza nitrogenada no muy elevada), por lo que su empleo
con aguas de riego salinas es poco aconsejable, sobre todo si son
ricas en sulfatos.
- Sulfato potásico 50-52% K2O y 46.5-47.5% SO3: es el segundo
abono potásico más ampliamente utilizado. Su empleo viene motivado
principalmente por situaciones de carencia potencial de azufre o por
necesidades de abonado potásico sin incrementos en el aporte de
nitrógeno. Una disolución de 0.5 g/l muestra una CE de 880 mS/cm, por
lo que provoca aumentos de CE altos, limitando su empleo en aguas de
alta salinidad, sobre todo si en ellas predomina el ion sulfato.
- Sulfato de magnesio 16% MgO y 31.7% SO3: es generalmente la
fuente de magnesio empleada en fertirrigación ante situaciones
potenciales de carencia magnésica, ya que se aporta el magnesio
adicional necesario sin modificar el equilibrio NPK. Una disolución de
0.5 g/l tiene una CE de 410 mS/cm; es un abono que provoca incrementos
de CE bajos.
- Fosfato monoamónico 12% N y 60% P2O5: es el abono fosfatado
sólido más empleado en fertirrigación. En cultivo hidropónico su uso
está limitado ya que la totalidad de su nitrógeno está en forma
amoniacal, en suelo. Su empleo está siendo cada vez más desplazado por
las múltiples ventajas que supone la utilización de ácido fosfórico
como fuente de fósforo. Una disolución de 0.5 g/l muestra una CE en
agua pura de 455 mS/cm, es decir, provoca incrementos bajos de CE.
- Fosfato monopotásico 51% P2O5 y 34% K2O: se trata de un
abono de excelentes cualidades físico-químicas y nutricionales, pero
con un precio muy elevado. En hidroponía puede ser empleado con aguas
muy buenas, con escasa presencia de bicarbonatos (donde el empleo de
ácido fosfórico hace caer el pH hasta valores extremadamente bajos).
Una disolución de 0.5 g/l presenta una CE de sólo 375 mS/cm. Es un
fertilizante que provoca aumentos de CE muy bajos.
- Cloruro potásico 60% K2O: fertilizante de gran riqueza en
potasio, pero con el inconveniente de aportar gran cantidad de cloruro,
con lo que su uso queda restringido a aguas de buena calidad, con
niveles de cloruros nulos o muy bajos. Una disolución de 0.5 g/l
muestra una CE de 948 mS/cm, provoca incrementos de CE muy altos.
- Cloruro sódico: es la conocida sal de mesa o sal común. Se
utiliza en situaciones concretas de agua de muy baja CE en cultivos
como tomate, que requieren CE relativamente altas para favorecer
procesos de maduración, firmeza de la fruta y, sobre todo, elevación
de su contenido en azúcares. La CE de una disolución de 0.5 g/l de
cloruro sódico en agua pura es de 1003 mS/cm, es decir, se trata de un
producto barato que genera incrementos de CE muy elevados, lo
pretendido con su empleo.
- Solución nitrogenada N-32: la utilización de abonos
líquidos está ampliamente difundida en las técnicas de fertirrigación,
debido a la comodidad de manejo que presentan. A pesar de que en la
actualidad es perfectamente factible encargar una solución concentrada
a la carta, con el equilibrio nutritivo deseado, existen dos
soluciones líquidas nitrogenadas de amplio uso. Una de ellas es la
conocida N-32, con un 32% de nitrógeno, la mitad del mismo en forma
ureica y la otra mitad a partes iguales de forma nítrica y amoniacal (se
trata de una mezcla con nitrógeno procedente a partes iguales de urea
y nitrato amónico). Presenta las mismas características de empleo
referidas para la urea y el nitrato amónico; su utilización en
hidroponía es muy restringido. Una solución de 0.5 ml/l muestra una CE
de 528 mS/cm, debida casi exclusivamente al porcentaje de nitrato
amónico (equivalente al 16% N) que contiene.
- Solución nitrogenada N-20: es la otra solución líquida
fertilizante de uso más difundido, se trata de una solución de nitrato
amónico equivalente al 20% de nitrógeno (la mitad en forma nítrica y
la otra mitad en forma amoniacal), por lo que muestra sus mismas
características de empleo. Una solución de 0.5 ml/l presenta una CE de
627 mS/cm.
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