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Guía de cultivo del Marihuana /Cultivo Exterior. El
suelo a fondo - 3
Cansancio del suelo
El cansancio del suelo es un problema que existe desde que
el hombre empezó a cultivar la tierra, pero hoy en día se ve agravado por el
uso de productos de síntesis química para controlar las plagas y enfermedades
de los cultivos. El uso excesivo de estos productos, de forma directa o
indirecta, también contribuye al deterioro del suelo.

Causas del cansancio del suelo:
En el cansancio del suelo confluyen una serie de factores:
-Nutricionales. Las plantas realizan unas extracciones de
minerales que no siempre son restituidos de forma adecuada. El aporte de los
nutrientes minerales en un suelo sin capacidad para aceptarlos, solo causa la
lixiviación parcial de los mismos y un mayor deterioro de la estructura del
suelo.
-Alteración de las propiedades del suelo. Si el suelo
pierde su estructura, por ejemplo debido a la carencia de materia orgánica,
todos los procesos que se dan en él se ven afectados. Empezando por la
capacidad de circulación de agua y gases, y finalizando por la propia vida
microbiana.
-Salinidad. El riego causa salinidad del terreno, bien en
una medida inapreciable y sin importancia, bien de forma evidente, en función
de la calidad del agua usada y el drenaje del terreno.
-Toxicidad. Numerosas plantas son productoras de
alelosubstancias. Las alelosubstancias o alelopatinas son moléculas que se
sintetizan como medio de relación entre ellas, generalmente de competencia.
Suelen ser dirigidas hacia otros vegetales, pero también pueden ser autotóxicas,
como en el caso de las producidas por diversos frutales. Por ello tras varios años
de cultivo el suelo suele tener grandes cantidades de alelosubstancias. Si la
vida microbiana del suelo es correcta, la mayoría de dichas moléculas se
degradan con relativa rapidez.
-Plagas y enfermedades. La presencia de cultivos propicia
una acumulación en el suelo de propágulos de hongos, bacterias, etc., patógenos,
especialmente si hay una repetición de los mismos cultivos. En referencia a las
plagas y enfermedades presentes en el suelo, el tipo de manejo del mismo influye
mucho en su incidencia.
La CiC
Todas las moléculas, en mayor o menor medida tienen minúsculas
cargas eléctricas, positivas o/y negativas. Por ello en el suelo actúan como
pequeños imanes, formando entre ellas estructuras. Las estructuras pueden ser
muy simples, como la atracción entre una partícula de arcilla cargada
negativamente y una partícula de un fertilizante cargada positivamente, o
pueden ser muy complejas, como cuando hay la materia orgánica por medio, con
infinidad de cargas eléctricas de ambos signos.
La CiC o capacidad de intercambio catiónico es la
capacidad del suelo para retener e intercambiar diferentes elementos minerales.
Esta capacidad aumenta notablemente con la presencia de materia orgánica, y
podría decirse que es la base de lo que llamamos fertilidad del suelo.
Los plaguicidas y la CiC
Los productos químicos de síntesis (insecticidas,
fungicidas, herbicidas, etc.) y sus productos de degradación, según su
estructura química tienen tres tipos de comportamiento cuando están en el
suelo: la lixiviación (percolan junto al agua y pasan a los acuíferos), se
degradan (bien químicamente, bien bioquímicamente) y no afectan ni al terreno
ni al agua, o se adsorben en suelo (atraídos por las cargas eléctricas de las
partículas del suelo, temporalmente pasan a formar parte del mismo). En el caso
de la adsorción, en función del tipo de molécula del plaguicida, esta puede
durar desde unos días a muchos meses, e incluso ser tan fuerte que los
microorganismos no puedan acceder a la substancia para degradarla.
El resultado es doble, por una parte, la presencia de
plaguicida en el terreno, que afecta a la microfauna y microflora del mismo, y
por otro la disminución de la capacidad de intercambio catiónico debido a
estar los plaguicidas ocupando el lugar que ocuparían las partículas minerales.
Ecología del suelo
La fauna y flora del suelo son mucho más importantes de
lo que puede suponerse. En un suelo ecológicamente equilibrado, aquellos
permiten que los ciclos de nutrientes se efectúen adecuadamente, y la
incidencia de enfermedades es menor que en un suelo empobrecido de vida.
Los elementos extraídos del suelo vuelven al mismo en
forma de materia orgánica, que se descompone, y tras sucesivos ciclos de
degradación pasa a formar parte el humus o se mineraliza, momento en que vuelve
a ser aprovechable para los vegetales. Especialmente la zona de la rizosfera (zona
del suelo inmediata a las raíces) es muy rica en microorganismos, los cuales
almacenan nutrientes en sus tejidos, y con frecuencia son capaces de aprovechar
mejor que las plantas algunos recursos. Los microorganismos que participan en la
degradación de las substancias orgánicas son también muy beneficiosos gracias
a su acción detoxificadora, tanto de alelosubstancias como de plaguicidas u
otros tóxicos.
No debe menospreciarse la fijación tanto simbiótica como
asinbiótica de nitrógeno atmosférico que realizan diversas bacterias. Dicho
nitrógeno pasa a formar parte de los tejidos de dichos los microorganismos y
finalmente se incorpora al suelo.
Por otra parte, existen con muchísima frecuencia
relaciones de simbiosis entre plantas y hongos, que permite a las primeras un
mejor acceso a los nutrientes del suelo. En la micorrización, al contrario de
lo que ocurre con los hongos patógenos, no se ataca al vegetal, sino que se
crea una relación beneficiosa. Las micorrizas o raíces fúngicas establecen
contacto con las raíces de la planta, tal que entre ambos organismos se
desarrolla un intercambio de substancias, además de aumentar mucho la
superficie de absorción. El incremento de producción de los vegetales
micorrizados es variable pero diversos estudios incidan que con frecuencia
supera el 100% respecto una planta no micorrizada.
En la micorrización, también es muy importante la
protección que el hongo simbiótico ofrece a la planta frente a patógenos del
suelo.
Los tipos de abonado y las aplicaciones plaguicidas
influyen mucho en las clases y abundancia de los microorganismos del suelo.
Tanto los abonados solamente químicos como los plaguicidas disminuyen la
actividad de los mismos al disminuir su número y alterar notablemente sus
proporciones relativas.
Plantas transgénicas
La mayoría de las plantas transgénicas se han manipulado
para conseguir una mayor resistencia a plaguicidas (generalmente herbicidas) de
forma que se puedan aumentar las dosis aplicadas. Aparte del negocio de las
empresas que las comercializan (puesto que se vende la combinación
semilla-plaguicida específico), el aumento de las dosis de plaguicidas difiere
de la tendencia actual de reducción de aplicaciones, y es contrario a un buen
uso de mantenimiento del suelo.
Superación del cansancio del suelo
Lo primero que se debe hacer es conseguir que el suelo
tenga una estructura correcta y una riqueza adecuada de materia orgánica. En
caso de existir salinización, se hace necesario el lavado del suelo, con o sin
la ayuda de los productos que se venden para tal fin. Respecto a un posible déficit
de nutrientes, tras un análisis, y suponiendo que el suelo está en condiciones
de conservar los minerales aportados, se realizará el abonado químico
adecuado, preferiblemente repartido en varias dosis, de forma que los
microorganismos del suelo no se vean afectados.
El problema más difícil es la superación de problemas
de plagas y enfermedades, puesto que hongos, bacterias y nematodos han dejado
sus propágulos en el suelo enfermo. La medida más drástica es la fumigación
del suelo, acabando con toda la vida en él. También existe la solarización, más
suave y al alcance de cualquier agricultor. Finalmente, también se puede
realizar un descanso prolongado del terreno, permitiendo a los microorganismos
del suelo restablecer equilibrios de poblaciones, degradar tóxicos, etc., o en
otras palabras un barbecho. Es adecuado indicar que el aporte de materia orgánica
tiene una notable acción estimulante de los microorganismos beneficiosos, con
detrimento de las poblaciones de microorganismos dañinos para las plantas.
Decisiones
La combinación de un suelo cansado con la necesidad de
seguir produciendo, ha dado con frecuencia el resultado de los cultivos en
substratos artificiales. El suelo natural ofrece unas ventajas que los
substratos artificiales no pueden, pero la desventaja de que no se puede
"usar y tirar" como aquellos. El suelo natural precisa un trabajo de
mantenimiento, pero a cambio es para toda la vida (siempre y cuando no le pongan
una urbanización encima).
Se puede decir que, quizás precisamente debido a la
aparición de las plantas transgénicas, respecto al manejo del suelo estamos
ante un cruce de caminos más importante de lo que puede parecer, donde se debe
escoger el tipo de desarrollo agrícola que determinará el futuro.
1- Un desarrollo sostenible, donde con un adecuado
mantenimiento, el terreno ofrece cosechas de forma económica, aunque no
necesariamente cosechas récord. Comporta un conocimiento del suelo y los
procesos que en él se desarrollan.
2- Un desarrollo que prime una gran producción de
vegetales de aspecto inmaculado, gracias a constantes aportes de fertilizantes
y plaguicidas.
Mantener algo en desequilibrio cuesta bastante más que
si está en equilibrio. En los paises desarrollados la capacidad productiva es
suficiente para abastecer la población e incluso exportar, y quizás sea hora
de primar la calidad. De la misma forma que la leche de vaca alimentada con una
dieta rica en Onobrychis viciaefolia (trapadella, en catalán, y
pipirigallo, en castellano) tiene un sabor ligeramente diferente que alimentada
con otras pratenses, es más que probable que los vegetales adquieran una
calidad diferente en función del terreno o substrato en el que han habitado.
Manejo del suelo
Generalmente se contempla el manejo del suelo como la mera
eliminación de malas hierbas, pero es más importante de lo que puede parecer a
primera vista. Siendo el terreno soporte, fuente de alimento y agua de las
plantas, así como refugio de algunas plagas y sus predadores, debe intentarse
una optimización de todos estos factores.
La eliminación de las malas hierbas es lógica buscando
eliminar la competencia causada por agua y alimentos. Si en algunos casos la
competencia por agua y nutrientes tiene poca incidencia, la mayoría de las
veces causa una merma apreciable en el rendimiento de los frutales. Sin embargo
una cubierta vegetal permite al suelo conservar características beneficiosas de
cara por ejemplo al movimiento del agua en el suelo.
En la elección del control del suelo se deben considerar
aspectos como son la climatología local, el tipo de riego, el frutal, y
finalmente, tras varios años con el tipo de fertilización prevista, la
previsible evolución del terreno. Generalmente no se contemplan los efectos a
largo plazo. Por ello, con un manejo poco adecuado, tras el paso del tiempo
muchos suelos tienen problemas de pérdida de fertilidad, desestructuración,
erosión, etc., problemas que conllevan un descenso de producción y un gasto
para su enmienda.
Considerando un abonado basado en NPK de síntesis, los
sistemas con suelo desnudo se demuestran los más eficaces a corto plazo,
promoviendo un aumento notable de la producción respecto los enherbados. Sin
embargo, con el paso de los años, la producción de los sistemas con suelo
desnudo se estabiliza a un nivel algo inferior a la de los sistemas con cubierta
herbácea.
Laboreo
En los sistemas con suelo desnudo desaparece el pequeño
ecosistema superficial, y con este, la mayoría de organismos detritívoros, muy
importantes para la incorporación de materia orgánica al suelo.
De forma tradicional se ha hecho un cultivo con laboreo
del suelo. Este es una labor superficial que elimina las malas hierbas y remueve
la capa superior del perfil del terreno. La aireación originada causa una
intensa actividad microbiana. Generalmente las malas hierbas quedan incorporadas
a la capa superficial, proporcionando un pequeño aporte de materia orgánica.
Al substituir el aporte de estiércol por abonos químicos, el manejo conlleva
una progresiva desestructuración y la disminución de la fertilidad, debido a
la falta de materia orgánica.
Por lo que respecta al árbol, el laboreo conlleva una
rotura de raíces superficiales, que como se dijo constituyen una parte muy
importante del total de raíces.
No laboreo
El no laboreo se basa en la aplicación de herbicidas
sobre el terreno. Las malas hierbas son fácilmente eliminadas (hasta que
aparecen resistencias o hay un cambio de la flora hacia especies resistentes).
Debido a la facilidad de aplicación y a la eliminación de las hierbas sin
afectar a los árboles (suponiendo una correcta aplicación), es un método
generalizado hoy en día.
Como ocurre con el laboreo, mantener el suelo desnudo
causa inconvenientes como son la erosión y el empobrecimiento del suelo en
materia orgánica. A su vez, se añaden los problemas de desestructuración y pérdida
de fertilidad. También, el suelo desnudo favorece el salpicado de gotas de
lluvia hacia las hojas y frutos, pudiendo ser vehículo de transmisión de
esporas fúngicas. Por otra parte a pesar de su generalmente rápida degradación,
se puede observar una acumulación de productos agroquímicos o sus derivados en
las arcillas, derivandose problemas como el ocupar lugares de intercambio catiónico
y por ello afectar a la fertilidad del suelo. También se constata la presencia
de herbicidas en el agua subterránea
Por otra parte, mucho más importante de lo que puede
suponerse, los herbicidas actúan sobre la fauna y flora del suelo, modificando
la riqueza y composición. También se constata un descenso drástico de la
población de lombrices, por el deterioro de su hábitat y por intoxicación.
Mulching
El mulching se utiliza para evitar la aparición de malas
hierbas cubriendo total o parcialmente el suelo. Si es orgánico, además actúa
como mejorante.
En zonas secas, un mulching orgánico es poco útil en su
misión de retención de agua, y puede llegar a ser incluso peligroso delante
del riesgo de fuego. Otra opción es aplicar una cubierta orgánica de poco
espesor, de forma que se degrade en su totalidad durante el ciclo vegetativo.
Aplicado en otoño, su degradación coincide con la llegada del verano, momento
a partir del cual se puede pasar a usar herbicidas.
Sistema de césped muerto
El sistema de césped muerto es interesante ya que aporta
las ventajas de una cubierta herbácea, pero sin competencia para el frutal. Su
problema es la temporalidad.
El sistema de césped muerto consiste en la implantación
de una cubierta herbácea en el terreno sobre el que se desarrollarán los
frutales. Esta cubierta herbácea se elimina con herbicidas tras la plantación
de los árboles. Durante varios años el suelo se ve beneficiado por el
mantenimiento de una buena estructura gracias a los restos de las raíces herbáceas.
A su vez, estas aportan materia orgánica conforme se degradan, y durante el
primer año, la parte aérea actúa como mulching. Por todo ello la capacidad de
infiltración y almacenamiento de agua es alta, y la fertilidad se mantiene.
Cubierta herbácea
Otro tipo de manejo del suelo es la implantación de
cubierta herbácea parcial o total, la cual permite una competencia, aunque
controlada, entre pratenses y frutales. La forma usual es la implantación entre
líneas, mientras que estas quedan limpias y suelen colocarse los goteros.
Son ventajas de una cubierta herbácea permanente:
conserva la estructura del suelo y mejora la infiltración de la lluvia, protege
de la erosión, aporta materia orgánica, es un hábitat adecuado para
lombrices, mantiene en forma de materia orgánica un depósito de substancias
alimenticias en las capas superficiales del suelo, donde están la mayoría de
las raicillas del cultivo, aumenta el fósforo disponible gracias a la acción
solubilizadora de sus raíces, reduce el salpiqueo de agua a las partes bajas
del frutal, que disemina partículas fúngicas o bacterias (por ejemplo del género
Xantomonas) procedentes del suelo o el propio árbol, y finalmente una cubierta
establecida dificulta la aparición de malas hierbas.
Sin embargo, la mayor parte de estas son acciones a largo
plazo, frente a la inmediatez con que se detecta la competencia por agua y
nutrientes.
La posibilidad de enherbado depende bastante de la
climatología, pero no totalmente, ya que es un error pensar en el enherbado
como césped. No necesariamente el cultivo debe estar en una zona con
suficientes lluvias para mantenerlo, ya que la finalidad del enherbado no es
hacer bonito sino el manejo del suelo. Por esta razón también se puede
implantar un enherbado en zonas poco lluviosas.
Cubierta herbácea y competencia
En numerosos estudios se ha observado como la hierba causa
una competencia que determina menores cosechas. La forma del espacio desherbado
no incide en el grado de competencia, sino que es el tamaño del desherbado el
que influye. Diferentes trabajos indican que a menor zona desherbada en torno al
árbol menor es su producción y crecimiento. Sin embargo a largo plazo, en un
sistema desherbado la producción tiende a estabilizarse a un nivel algo menor
que en enherbado.
Algunos investigadores describen un manejo consistente en
una cubierta herbácea que anualmente se implanta y posteriormente se elimina,
actuando como mulch. Con ello se consiguen las ventajas de un enherbado (desde
el final de la fructificación hasta el inicio de la siguiente, en primavera),
que se mantienen sin causar casi competencia al cultivo.
Alelosubstancias
Al igual que los demás seres vivos, los vegetales también
compiten entre ellos por los recursos (agua, alimentos, luz). Pero a diferencia
de los animales, las plantas están fijas en una parcela de suelo, por lo que no
pueden desplazar a la planta vecina o moverse ellas mismas. Por ello sus
estrategias de competencia deben o dirigirse a favorecer la próxima generación,
o tratar de minimizar la presencia de vegetales competidores, y pueden hacerlo
mediante estrategias biológicas (dispersión de semillas, época de floración,
etc.), acciones físicas (sombreamiento) o acciones químicas (emisión de
alelosubstancias).
Muchas plantas, o posiblemente en mayor o menor medida,
todas, sintetizan y liberan productos químicos que modifican el crecimiento
(generalmente perjudican) de los vegetales vecinos y por ello permiten al
productor disponer de más recursos. Se puede observar como una inversión por
parte de la planta la síntesis de substancias no estrictamente relacionadas con
el crecimiento y la reproducción, inversión que debe dar un rendimiento
adecuado al consumo de energía y alimento efectuados. En este sentido puede
comentarse que muchas de las plantas consideradas malas hierbas han sido
investigadas para conocer su capacidad de emitir alelosubstancias, con
resultados positivos. Esta capacidad les facilita la colonización rápida de
terrenos donde no hay comunidades vegetales estables, como son los cultivos.
Las alelosubstancias o substancias alelopáticas son
productos sintetizados por las plantas y también por microorganismos del suelo
(un ejemplo de alelosubstancia sintetizada por un microorganismo es la
penicilina), con función de competencia y relación entre ellos. Teniendo la
capacidad de, a muy bajas concentraciones, modificar el desarrollo de los
vegetales, pueden calificarse como fitoreguladores.
El estudio de estos productos es complejo, puesto que sus
efectos se solapan e interfieren con otros efectos sobre las plantas debidos al
clima, plagas, enfermedades, competencia física entre vegetales, interacción
con animales, etc. Los investigadores deben verificar que las substancias de
estudio tienen un verdadero efecto, y que las plantas las utilizan en sus
relaciones químicas (las substancias con efecto alelopático investigadas
pueden no ser liberadas al medio por los vegetales, sino que ser productos
biosintéticos de uso propio de la planta). Por otra parte, se debe indicar que
las plantas suelen producir mezclas de productos con acción alelopática, que
liberan al medio de las más diversas maneras, desde a partir de la descomposición
de los restos vegetales, a la secreción al suelo desde las raíces, pasando por
la volatilización, o incluso la biosíntesis de polen alelopático.
Las alelosubstancias no siempre afectan a las plantas
directamente, sino que con mucha frecuencia la acción es más sutil, afectando
a las micorrizas u otros organismos de la rizosfera de la planta competidora.
Debe recordarse que los vegetales dependen más de lo que suele pensarse del
equilibrio en su rizosfera, así como de la micorrización. La alteración de
estos supone un claro perjuicio para las mismas, puesto que los microorganismos
del suelo son mucho más importantes de lo que puede suponerse. En un suelo ecológicamente
equilibrado, aquellos permiten que los ciclos de nutrientes se efectúen
adecuadamente, y la incidencia de enfermedades es menor que en un suelo
empobrecido de vida. Especialmente la zona de la rizosfera (zona del suelo
inmediata a las raíces) es muy rica en microorganismos, los cuales almacenan
nutrientes en sus tejidos, y con frecuencia son capaces de aprovechar mejor que
las plantas algunos recursos.
Los microorganismos que participan en la degradación de
las substancias orgánicas son también muy beneficiosos gracias a su acción
detoxificadora, tanto de alelosubstancias como de plaguicidas u otros productos,
con la diferencia que las alelosubstancia son rápidamente degradadas en
comparación con los productos fitosanitarios. En cualquier caso, a las
concentraciones presentes en el suelo son productos inocuos para los animales.
La eliminación de las alelopatinas de un suelo es
sencilla y rápida, puesto que sólo hay que dejar que los microorganismos las
descompongan. En un sistema agrícola, donde el tiempo no sobra y los
microorganismos del suelo ven sus poblaciones alteradas en variedad y cantidad,
las rotaciones de cultivos ayudan a evitar una presencia continuada de un mismo
vegetal y con ello una concentración creciente de alelopatinas. Ello es más
importante de lo que se cree, puesto que con relativa frecuencia, las
alelosubstancias son autotóxicas. Esto ocurre, por ejemplo, en espárrago,
girasol, alfalfa, café, o en frutales como el manzano o el melocotonero, donde
las alelosubstancias, junto a problemas de plagas y nematodos, dificultan el
mantenimiento del cultivo o la replantación. En otros casos es la rotación la
que se puede ver afectada, por ejemplo en cultivos de lechuga después de apio,
donde la primera tiene problemas de nascencia y crecimiento. En definitiva,
aunque se lleva décadas investigando a las alelosubstancias, aún queda mucho
por hacer para conseguir un manejo favorable de las mismas.
Hay diversos países donde se investiga no sólo los
aspectos básicos de las alelosubstancias, como pueden ser nuevos vegetales
productores y nuevos productos, sino que se trabaja buscando resultados prácticos
y aplicables.
En este sentido práctico, se trabaja en tres líneas
principales. La primera es buscando nuevas moléculas con capacidad
fitosanitaria (fungicida, herbicida, etc.), cuya principal ventaja es la de ser
productos de origen natural, poco tóxicos, que actúan a baja concentración, y
fácilmente degradables. El principal inconveniente es hallar un producto
estable en el tiempo y con una efectividad tan evidente como los fitosanitarios
habituales.
La segunda línea de acción es la selección de
variedades vegetales (por ejemplo ya se trabaja en arroz, maíz, trigo, avena,
centeno, acelga, guisante, pepino, altramuz, etc.) con capacidad de competir de
forma natural contra las malas hierbas. Puede citarse por ejemplo que la mayoría
de gramíneas cultivadas (trigo, cebada, avena, centeno, arroz, sorgo) parecen
tener capacidad alelopática. A diferencia de las plantas transgénicas, e
incluso a diferencia de un cultivo no transgénico, una variedad alelopáticamente
activa no precisa un manejo del suelo que resulte especialmente agresivo
respecto a la microfauna y microflora del suelo.
La tercera vía de trabajo procura profundizar los
conocimientos de las interacciones entre plantas para mejorar las rotaciones o
introducir coberteras adecuadas para los cultivos pero perjudiciales para las
principales malas hierbas. Se ha experimentado las sucesiones de cultivos y la
utilización de cultivos mixtos como forma de sortear a las malas hierbas.
Siendo muchas plantas cultivadas potenciales productoras de alelopatinas,
capaces de afectar a las malas hierbas, hay diferentes ensayos que indican
acertada la utilización de residuos de determinadas cosechas para minimizar la
nascencia de malas hierbas, o incluso cultivos de invierno que se añadirán al
suelo como cobertera, antes de la siembra en primavera. En este sentido destaca
la utilización de centeno más una leguminosa, que muestra un efecto destacado
contra la nascencia de plantas de los géneros Amaranthus y Chenopodium.
También se ha mostrado adecuada para limitar el
crecimiento de malas hierbas y el mantenimiento del suelo la sucesión de
cultivos concretos. Por ejemplo, diversas experiencias indican un efecto
destacable en la sucesión en un mismo año de cereales de invierno y de verano
(cebada y maíz, cebada y arroz, por ejemplo), dejando los residuos de cosecha
en el suelo. Siendo las producciones individuales menores, la suma de
producciones es mayor.
Mediterranea de agroquímicos

b)Estructura: Las partículas finas del suelo suelen estar unidas formando
agregados o grumos, en la mayoría de los casos gracias a la acción de la
materia orgánica (el complejo arcilloso-húmico6). Los espacios entre estos
agregados se llaman poros, por ellos circulan aire y agua. Determinan hasta el
50% del volumen del suelo. Como se ha dicho, normalmente el aire ocupa la mayor
parte de los poros grandes y el agua los pequeños.
A su vez, los agregados se juntan formando grupos mayores. La forma en que se
unen las diversas partículas recibe el nombre de estructura, y tiene gran
importancia sobre las propiedades del suelo. Por ejemplo, un suelo arcilloso, en
el que el movimiento del agua es lento y la aireación escasa, puede no
presentar estos problemas si existe una buena estructura .
En ocasiones, el uso continuado y exclusivo de fertilizantes químicos conlleva
la casi desaparición de la materia orgánica, cosa que favorece la
desestructuración y el apelmazamiento del suelo. La estructura resultante
recoge aspectos de la estructura masiva y de la estructura con cementos químicos
.
Agua, suelo y plantas
Ante la absorción de agua por las plantas, se distinguen tres estados hídricos
del suelo:
1-Suelo saturado. Cuando el agua llena todos los poros desalojando al aire. Si
la situación se prolonga las plantas mueren por asfixia de las raíces .
2-Capacidad de campo. Si no hay impedimentos (capas freáticas o horizontes
impermeables, etc.), el exceso de agua se elimina por gravedad como agua de
drenaje, ocupando el aire los huecos grandes. En ese momento se está a
capacidad de campo .
3-Punto de marchitez. Cuando sólo queda agua en los pequeños poros, siendo
retenida8 con tal fuerza que no es disponible para las plantas. No es una
constante del suelo, sinó que varía en función de la capacidad de la planta
para soportar condiciones de sequía (y por tanto de crear un potencial hídrico
menor al del suelo).
El agua de los espacios del suelo puede encontrarse en contacto con las
paredes de las partículas o libre. Por ello, en un suelo arcilloso, donde la
mayor parte de los poros son pequeños, la fuerza de retención, y por ello la
capacidad de campo y el punto de marchitez tienen un mayor potencial que en un
suelo arenoso.
Complejo de cambio
El Complejo de cambio engloba al conjunto de partículas con capacidad para
adsorber moléculas polares e iones, adsorción que está en equilibrio con las
concentraciones relativas en la solución del suelo .
Las partículas de arcilla y del complejo arcilloso-húmico se encuentran
cargadas negativamente, por lo que atraen los iones de carga positiva, adsorbiéndolos.
Por ello el complejo arcilloso-húmico se llama también complejo adsorbente.
Se derivan una serie de aspectos:
+El complejo de cambio actúa como almacén donde están fijados
reversiblemente muchos de los elementos nutritivos para las plantas .
+El complejo de cambio permite a las plantas absorber los elementos minerales
a medida que lo precisan. Esto es posible debido al intercambio de estos por
substancias de carga positiva como H+ o radicales orgánicos, que las plantas
segregan .
+En tierras muy empobrecidas deben recuperarse los niveles de materia orgánica,
y posteriormente los de fósforo y potasio, entre otros elementos, para que
los abonados posteriores sean eficaces.
No debe confundirse la C.i.C. con la capacidad complejante (más fuerte) de la
materia orgánica .
La C.I.C. está muy relacionada con el pH del suelo de forma al aumentar el pH
también aumenta la C.I.C.
Especialmente notable en los coloides orgánicos, esta característica también
se observa en las partículas minerales. Las cargas que presentan las arcillas
en su superficie se pueden distinguir en dos grupos en función de la disposición
de los elementos. Un primer grupo es de cargas permanentes, y un segundo grupo
varía su carga según el pH .
El pH del suelo
Entre los diversos cationes fijados por el complejo adsorbente está el H+. La
acidez o reacción del suelo viene determinada en su mayor parte por la cantidad
de cationes hidrógeno fijados en relación con los demás iones. Normalmente el
pH de los suelos varía entre 5,5 y 8,5, siendo el pH óptimo para la mayoría
de cultivos entre 6 y 7,5. Los dos factores naturales que más influyen en el pH
del suelo son:
1-Naturaleza de la roca madre .
2-Clima de la región. Las temperaturas bajas y una pluviosidad abundante
propician suelos ácidos. La vegetación también influye en la acidez del
suelo, aunque su efecto está condicionado por los factores mencionados, ya
que determinan el tipo de flora presente.
Puesto que el equilibrio H+/Ca++ es determinante para el pH del suelo, si se dan
pérdidas de calcio generalmente habrá una acidificación. Estas pérdidas
ocurren debido al arrastre por el agua y por las extracciones de las cosechas.
Potencial redox
Se denomina potencial redox de un suelo a la capacidad reductora u oxidativa del
mismo. Esta característica guarda relación con la aireación (velocidad de
difusión del O2) y el pH, que también determinan la actividad microbiana. El
agua influye en estos procesos al modificar la distribución de la atmósfera
del suelo, y por ello la difusión del O2.
El potencial redox afecta a aquellos elementos que pueden existir en más de un
estado de oxidación (por ejemplo C, N, S, Fe, Mn y Cu). Característica que
debe considerarse antes de aplicar abonos u otras substancias, ya que puede
ocurrir que la forma a la que reviertan tras una oxidación o reducción no
tenga la incidencia esperada.
Materia orgánica y organismos del suelo
Materia orgánica La materia orgánica del suelo se compone de vegetales,
animales, microorganismos, sus restos, y la materia resultante de su degradación.
Normalmente representa del 1 al 6% en peso. Es de gran importancia por su
influencia en la estructura, en la capacidad de retención de agua y nutrientes,
y en los efectos bioquímicos de sus moléculas sobre los vegetales.
Una parte considerable de la materia orgánica está formada por microorganismos,
que a su vez crecen a partir de restos, o de enmiendas orgánicas. Durante el
proceso degradativo, la relación C/N disminuye, resultando finalmente en el
humus un contenido medio del 5% de nitrógeno. Este proceso de degradación
continua hasta que parte de la materia se mineraliza.
De propiedades físicas y químicas diferentes a la de la materia orgánica poco
alterada, el humus puede catalogarse como el espectro de materia orgánica
comprendido entre la que ha sufrido una primera acción de los microorganismos y
la que se mineraliza. Está formado por dos fracciones, la primera continua el
ciclo de incorporaciones a las estructuras microbianas hasta su mineralización,
y una segunda formada por moléculas de dificil degradación (algunos polisacáridos,
proteínas insolubilizadas, quitina, etc.). Se puede definir el humus como una
mezcla de substancias macromoleculares con grupos ionizables, principalmente ácidos,
pero también alcohólicos y amínicos. Por ello tiene propiedades
secuestradoras y complejantes que determinan tanto la formación del complejo
arcilloso-húmico como sus propiedades.
Se pueden destacar una serie de efectos de la materia orgánica sobre el suelo y
las plantas:
1- Acción mejorante sobre la estructura del suelo. La m.o. favorece una
estructuración del suelo, especialmente beneficiosa en terrenos arcillosos
con problemas de circulación de agua .
Muchas de las moléculas orgánicas producidas por los microorganismos
favorecen la agregación al formar compuestos con la arcilla (en la arcilla
hay gran cantidad de cargas negativas). A su vez, las raicillas y los micelios
de los hongos ayudan a conservar los agregados, e igual ocurre con los
exudados gelatinosos segregados por muchos organismos (plantas, bacterias...).
2- Efecto sobre la capacidad de retención de agua y nutrientes. Debido a los
grupos ionizables se da un efecto adsorbente de agua e iones disueltos, así
como la formación de sales húmicas de estos. La capacidad aprox. de
intercambio catiónico del humus es de 200 meq/100 g, a la que se ha de sumar
el efecto quelatante .
Una gran CIC del suelo es importante, ya que supone la posibilidad de tener un
depósito de iones minerales que pueden ser cedidos a la solución del suelo y
asimilados por las plantas. El complejo de cambio actua como almacén de
elementos. En tierras muy empobrecidas debe hacerse primeramente una
recuperación del nivel de m.o., para que los abonados sean eficaces .
Como se ha dicho, los suelos con abundante complejo arcilloso-húmico tienen
gran capacidad amortiguadora del pH, ya que entre los diversos cationes
fijados por el complejo adsorbente está el catión hidrógeno .
3- Efecto de las moléculas orgánicas sobre las plantas. Al degradarse y
transformarse, la materia orgánica libera compuestos alimenticios y
hormonales que actuan sobre las plantas, generalmente induciendo desarrollo.
En ocasiones también hay un efecto depresivo, como en el caso de las
substancias aleopáticas.
Suelos agrícolas sin materia orgánica
Actualmente, los suelos agrícolas padecen con cierta frecuencia, especialmente
en cultivos extensivos y cultivos frutales, de una falta de materia orgánica.
Este déficit se produce al mineralizarse la m.o. existente y al faltar aporte
de nueva. Al haber una salida de materia del ecosistema muy limitada, en la
naturaleza las necesidades son menores. La adición se produce ciclicamente por
la muerte de raices y plantas, y por la influencia de los organismos del suelo .
La alteración del entorno natural al cultivo, evitando la competencia de otras
plantas y la incorporación de restos leñosos, provoca que el principal aporte
de m.o. sea el que proporciona el agricultor.
Aunque es una tendencia que actualmente se corrige, el uso unicamente de
fertilizantes minerales tiene unos efectos perjudiciales:
+Destruye progresivamente la estructura del suelo, ya que con la mineralización
del humus disminuye la cantidad de complejo arcilloso-húmico. El terreno se
apelmaza, y en algunos casos, los fertilizantes químicos actuan como agentes
cementantes. Por ello, y sumando los efectos del peso del tractor sobre un
terreno desestructurado, y la suela de labor, el suelo se convierte en una
capa compacta donde los cultivos tienen dificultades para enraizar .
+Disminución de la conductividad hidráulica y gaseosa. Con la
desestructuración, la conductividad hidráulica y gaseosa del suelo disminuye
mucho, provocando problemas a las plantas para la absorción de agua,
encharcamientos en caso de lluvia, y empobrecimento del nivel de oxígeno de
la atmósfera del suelo .
+Destrucción de las capacidades quelatante y de intercambio iónico (CIC).
Tras la desaparición de la m.o., y con ella del complejo arcillo-húmico, la
CIC disminuye mucho. La capacidad de retención de abonos minerales se reduce
drasticamente, y el suelo pierde fertilidad .
+Indirectamente, disminución de la actividad de los microorganismos. La falta
de materia orgánica y la menor aireación debido a la desestructuración del
suelo reduce las poblaciones. Ello incide aún más sobre la estructura del
suelo. También afecta la reserva de substancias alimenticias que son los
propios microorganismos, y la degradación de productos químicos, que
permanecerán más tiempo en el suelo.
Las dificultades para la vida microbiana también afectan a la recuperación
del suelo mediante adición de materia orgánica, que es lenta hasta que no se
establecen unas condiciones mínimas de estructuración.
En el caso específico de los frutales, las propias raicillas del árbol al
morirse suplen ligeramente el déficit de m.o., pero a la larga se padecerán
los problemas expuestos. Dada la dificultad de aporte orgánico en frutales (excepto
con extractos húmicos en fertirrigación, con frecuencia insuficiente), la
presencia de una capa herbacea (temporal o no) es beneficiosa a largo plazo.
Además del aporte orgánico contribuye a la solubilización de substancias
minerales. Como se verá en el capítulo correspondiente, el problema es la
competencia por el agua y los nutrientes, que excepto en algunos casos resulta
en una merma del rendimiento .
Es conveniente un estudio a largo plazo sobre la conveniencia de una capa
herbacea en función de la especie, clima, y manejo.
Organismos del suelo
El suelo no sólo es un soporte sinó que es un ecosistema más, existiendo toda
una serie de organimos que viven en él y lo modifican. Las relaciones entre
ellos son complejas, y en su conjunto muy importantes en la determinación de
las propiedades de los suelos y en establecimiento de comunidades vegetales.
Como integrantes del sistema, las raíces vegetales también participan en la
transformación del suelo, disgregándolo, tomando elementos minerales, y
aportando restos orgánicos, exudados, etc. Las relaciones entre ellas y con
otros organismos son de tipo químico y son muy complejas.
Si bien hay un elevado número de organismos saprófitos que metabolizan los
restos orgánicos, también hay relaciones de depredación, parasitismo, etc.

La vida microbiana en el suelo
La superficie de las partículas sólidas es el lugar donde se suelen formar
colonias de microorganismos .
Los principales factores que afectan el desarrollo de microorganismos son el
agua, la presencia suficiente de oxígeno en la atmósfera del suelo, y la
riqueza de nutrientes.
Los tipos de abonado y las aplicaciones plaguicidas influyen mucho en las clases
y abundancia de formas microbianas. Los abonados químicos disminuyen la
actividad de los microorganismos al disminuir su número y alterar sus
proporciones relativas.
Entre otros efectos, alterado el equilibrio del suelo, las plantas se pueden ver
perjudicadas por compuestos alelopáticos de origen bacteriano fúngico o de
otras plantas. Por ello se extiende el estudio de lo que se puede denominar
manejo integrado del suelo. En este se procura afectar lo menos posible el
equilibrio natural de microorganimos del terreno.
La capacidad del complejo arcilloso-húmico para adsorber agua es importante
ante periodos secos, ya que permite a los microorganismos adecuarse gradualmente
al medio hostil. A su vez, en este complejo, los microorganismos acceden a gran
cantidad de nutrientes, bien substancias orgánicas, bien elementos minerales
adsorbidos .
Considerando como vida microbiana la de hongos, algas, bacterias, y virus
transmitidos por vectores del suelo (nematodos), es indudable su influencia en
el suelo y las plantas. En lineas generales esta puede ser de varios tipos:
1- Sobre la formación de suelo. Al abrigo de organismos como los líquenes,
formadores de materia orgánica, se desarrollan colonias de bacterias y hóngos
heterótrofos. En combinación con agua, el CO2 producido en la respiración
de estos se transforma en ácido carbónico, que ataca las rocas. A medida que
estas se degradan, y que se incorporan restos orgánicos, se va formando suelo
un horizonte apto para la vida vegetal .
2- Sobre la composición del suelo, y en especial de la materia orgánica del
mismo. Aparte del proceso formador de suelo, los diferentes microorganismos
degradan los restos orgánicos, incorporando los elementos y moléculas a
ellos mismos.
Los ciclos continuan ininterrumpidamente hasta que se da una mineralización
debido a la segmentación y degradación de las moléculas orgánicas .
Se suele admitir que entre un tercio y un medio de la materia orgánica del
suelo proviene o forma parte de microorganismos. El resto proviene de restos
no degradados de vegetales y animales.
A medida que avanza el ciclo de degradación de la materia orgánica, quedan
una serie de restos no asimilables por los microorganismos (polisacáridos,
quitina, algunas proteínas, etc.), que forman la fracción permanente del
humus .
3- Sobre la proporción de nitrógeno del suelo. La proporción de nitrógeno
en el humus es mayor que en la materia orgánica original. Esto es debido a
que las bacterias metabolizan el carbono, convirtiendo parte de él en CO2.
Este escapa a la atmósfera del suelo, y de allí a la atmósfera. Por ello,
aunque la cantidad de nitrógeno casi no varía (puede haber volatilización
de las formas gaseosas), el suelo se enriquece .
4- Otra acción sobre el nitrógeno del suelo es la capacidad de fijación que
tienen diversos organismos, como algunas bacterias de los géneros Azotobacter,
Entrobacter y Clostridium.
La fijación asimbiótica varía segun el ecosistema entre menos de 1 kg N2/Ha
y año hasta unos 100 kg N2/Ha y año. En ello también ejercen su influencia
los compuestos alelopáticos. Diversos hongos, bacterias y plantas (en
especial diversos actinomicetes y bacterias del género Pseudomonas),
pueden inhibir con sus exudados la fijación asimbiótica de N2, en un proceso
relacionado con el mantenimiento del orden presente (especies dominantes,
etc.) en la comunidad, para impedir que esta evolucione.
5- Existen con muchísima frecuencia relaciones de simbiosis entre plantas y
hongos, que permite a las primeras un mejor acceso a los nutrientes del suelo.
Al contrario de lo que ocurre con los hongos patógenos, no se ataca al
vegetal, sinó que se crea una relación beneficiosa. Las micorrizas o raíces
fúngicas establecen contacto con las raíces de la planta, tal que entre
ambos organismos se desarrolla un intercambio de substancias, además de
aumentar mucho la superficie de absorción. Dependiendo del tipo de hongo, la
relación es poco o muy específica (en general cada especie fúngica puede
relacionarse con decenas de especies vegetales, aunque tenga preferencia por
alguna determinada), y en muchos casos además es muy necesaria para la planta.
En esta relación simbiótica, el vegetal cede al hongo hidratos de carbono, y
el hongo facilita a la planta un mejor abstecimiento mineral, especialmente de
fósforo. También proporcionan tolerancia a la sequía. El incremento de
producción de los vegetales es variable pero siempre supera el 100% respecto
una planta no micorrizada.
En la relación, también es interesante la protección que el hongo simbiótico
ofrece a la planta frente a patógenos del suelo.
Normalmente, el hongo micorrítico es incapaz de vivir si no es en simbiosis.
Debe también tenerse en cuenta que estos hongos se inhiben en suelos
excesivamente fértiles (abonado), y que se ven atacados por los numerosos
plaguicidas que van a parar al suelo .
Los fungicidas provenientes de las aplicaciones a los cultivos causan una
depresión en la actividad micorrízica . Igualmente, la forma de los
fertilizantes también influye en la capacidad micorrízica. Por ejemplo los
fertilizantes que contienen Na causan un descenso de la misma.
6- Un tipo particular de simbiosis es la hay entre bacterias fijadoras de nitrógeno
y diversas plantas. El caso más destacable es entre las leguminosas y las
bacterias del género Rhizobium, aunque también otras bacterias (Azospirillum
en pastos y Frankia en diversas forestales), tambien fijan el nitrógeno
.
La fijación en cultivos de leguminosas, como la alfalfa, varía entre 125
kg/Ha y año, y 335 Kg/Ha y año. Sin embargo, en los ecosistemas naturales,
la fijación de nitrógeno en legumbres es menor (0,2 a 1,4 kg/Ha y año)
incluso que la fijación asimbiótica, y que la fijación simbiótica en no
leguminosas (15 kg/Ha y año a 360 kg/Ha y año) .
Dentro del complejo entramado químico de las relaciones entre los organismos
del suelo, numerosas bacterias, en especial del género Pseudomonas,
ejercen influencia alelopática negativa sobre los Rhizobium, y por
ello sobre la fijación. Por ejemplo la inhibición del crecimiento de los
pelos absorbentes de las raíces, lugar donde se origina la nodulación. Por
otro lado, algunos organismos aparentemente no relacionados con la simbiosis,
estimulan el desarrollo de bacterias simbióticas.
La influencia negativa sobre la fijación tiene lugar, al igual que en el caso
de la fijación asimbiótica, dentro de las relaciones entre las especies y la
sucesión de las mismas en la evolución de las comunidades .
7- Algunos hongos (Taphrina spp...) y bacterias (Azotobacter spp.,
Pseudomonas spp...) producen hormonas vegetales, como son auxinas,
giberelinas, citoquininas o etileno. En especial la síntesis de etileno
parece estimulada por los exudados de las raíces de las plantas.
Son diversos los microorganismos (hongos y bacterias) que producen auxinas (ácido
indolacético) como producto del metabolismo del aminoácido L-triptófano.
Estas sólo afectarán a las plantas si no son asimiladas por otros
microorganismos .
Si bien las producen tanto hongos, como bacterias, se han identificado
bastantes especies de bacterias capaces de sintetizar citoquininas, cuyo
precursor parece ser el aminoácido adenina .
Por lo que respecta al etileno del suelo, este se forma especialmente en la
rizosfera, donde hay una gran proliferación de microorganismos. Si la
concentración en la atmósfera del suelo es lo bastante elevada, puede causar
efectos como son ligeros descensos de la producción.
El productor más conocido de giberelinas es el hongo Fusarium heterosporum
(Gibberella fujikuroi), conocido por promover crecimiento anormal de
los tallos de arroz, y del que no se describen efectos hormonales sobre raíces.
8- Patogenicidad sobre las plantas. Entre los hongos y las bacterias del suelo
existen muchos que son perjudiciales para las plantas. Por ejemplo:
Hongos: Phytium sp., Rhizoctonia sp., Fusarium sp.
Bacterias: Xantomonas sp., Pseudomonas sp., Erwinia sp.
Deben considerarse además los diferentes virus que pueden ser transmitidos
por nematodos.
9- Hongos parásitos y predadores de nematodos. Existen unas pocas especies de
hongos cuya fuente de alimento es la depredación o parasitismo de nematodos .
Estos últimos no necesariamente son los que causan daños a las raíces de
las plantas, sinó también de especies que se alimentan de algas y otros
microorganismos.
10- Efecto depresivo tras la adición de materia orgánica con una relación
C/N alta (paja, por ejemplo). Los microorganismos, al necesitar para su
crecimiento más nitrógeno del que tiene la materia orgánica aportada, lo
toman del medio. Por ello, los cultivos se ven afectados denotando una
carencia temporal de nitrógeno. Al evolucionar los ciclos degradativos el
efecto desapararece, pero antes, las plantas han visto reducida su producción
a menos que se añada nitrógeno.
Organismos saprófitos
Existen numerosos organismos saprófitos en el suelo, los cuales tienen un
importante papel en la transformación de la materia orgánica previa a la acción
de los microorganismos .
La acción de los saprófitos es interesante por dos motivos:
a)reciclaje de restos orgánicos, facilitando la formación de ácidos húmicos
y fúlvicos, y mejorando la cadena que devuelve los nutrientes al suelo .
b)favorecen la competencia de los microoganismos saprófitos, frente a los
parasitos estrictos de plantas.
Se pueden mencionar como saprófitos los ácaros oribátidos, insectos de los órdenes
Thysanura, Diplura y Protura, algunos insectos de los órdenes Collembola y
Ephemeroptera, etc .
Existe una estrecha relación entre el tipo de suelo y humus y las especies y
poblaciones existentes.
Los ácaros oribátidos son los que están en mayor número en el suelo, si este
tiene materia orgánica y el microclima es adecuado. En ocasiones también se
pueden encontrar en las partes bajas de las plantas, pero sin apenas causar daño
a las mismas .
En el orden Collembola también se encuentran especies que se alimentan de las
plantas, y en el orden Ephemeroptera se pueden hallar unas pocas especies
predadoras.
Lombrices y suelo
Además de los microorganimos y de los insectos saprófitos existen otros
animales que viven en el suelo y ejercen una importante influencia sobre sus
características. Por ejemplo las hormigas, y especialmente las lombrices. A
diferencia de otros animales de mayor tamaño, excavan el suelo sin dañar a las
raíces de las plantas, removiéndolo y aireándolo .
Es de destacar el papel de las lombrices, cuyos principales efectos sobre el
suelo son:
+Acción de arado, removiendo y aireando el suelo, tal que evitan la
compactación producto de el paso de maquinaria o/y la inexistencia de raíces
de plantas herbáceas. Al mejorar la ventilación y modificar el pH favorecen
la actividad microbiana (bacterias y hongos) .
+La excreción de estos gusanos, mezcla de materia mineral no digerida y
materia orgánica digerida, suele ser mucho más rica en elementos minerales
que la de su entorno. No debe despreciarse esta aportación (10000 -18000
Kg/Ha), que existiendo abundante materia orgánica se puede observar como un
aporte nutricional de magnitud parecida al de los abonos químicos .
+Formación de estructuras granulares de pequeño tamaño provenientes de la
evolución de los desechos. Estas estructuras son estables debido a una buena
mezcla de materia orgánica y mineral (formación de complejo arcilloso-húmico),
y también debido a los exudados de las colonias de microorganismos presentes
en el intestino de las lombrices y en la propia excreción. Estas colonias
además de mejorar la degradación y agregación, también actuan como
sembradoras de microorganismos en el suelo .
+Debido a la acción formadora de complejo arcilloso-húmico, las propiedades
fertilizantes del suelo mejoran debido a un aumento de la capacidad de retención
de nutrientes.
+Mejora de la capacidad de retención de agua gracias al complejo arcilloso-húmico,
y de la infiltración de la misma gracias a la mejor estructura del suelo, y a
las galerías.
+Facilidad de penetración de las raíces de los cultivos en el suelo .
+Las lombrices son una reserva viva de elmentos minerales, y en especial de
algunos aminoácidos como la lisina y la metionina .
Deben distinguirse tres grupos de lombrices, en función de su hábitat,
epigeos, anécidos, y endogeos. Los primeros viven en la superficie, los
segundos a profundidades moderadas (hasta un metro), y los terceros se pueden
hallar hasta a dos metros de profundidad. Los gusanos anécidos acostumbran a
hacer galerías verticales, y los endógeos horizontales. La longitud de estas
últimas suele superar el centenar de metros. La alimentación de los tres
grupos varía con mayor o menor cantidad de materia orgánica en la dieta, en
función de la profundidad en que viven.
Las condiciones de vida de las lombrices es relativamente amplio, soportando un
intervalo de pH entre 3 y 8, y cuyo factor más limitante es la falta de
humedad. Bajo condiciones de sequía suelen crear formas resistentes hata que
pasa el periodo. Especialmente las lombrices epígeas tienen problemas de
supervivencia en suelos desnudos como los de los cultivos. Ello es debido a las
altas temperaturas y sequedad, falta de residuos orgánicos, y exposición a sus
depredadores .
En las regiones templadas de Europa existen más de dos centenares de especies
de lombrices, capaces de realizar su labor sin problemas de adaptación al
medio. En estas regiones las lombrices ingieren y excretan más de trescientas
toneladas de tierra por año y hectárea. En los trópicos la cifra es el triple
.
Los suelos que prefieren las lombrices son aquellos que conservan una cierta
humedad, y que son ricos en materia orgánica. Este último factor es
direcamente responsable de la mayor o menor abundancia de lombrices, encontrándose
diferencias de cientos de miles de individuos por Ha entre suelos en los que
aplica estiércol y en los que no.
Por otra parte, diversas especies de zonas calcáreas precisan la presencia de
dicho elemento para su supervivencia.
La acción humana sobre el suelo, y los residuos de plaguicidas son problemas
que dificultan una población adecuada de lombrices.
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